Un buen paradero de arrieros y mulas se convertia en una estación fija, una tolda, más tarde se hacía tienda, posada y terminaba constituyéndose en una fonda caminera, de gran importancia económica y social. La fonda cumplió un papel intermediario en el circuito de comercialización de los productos y entre el pequeño productor y la gran ciudad. Los arrieros surtieron con mercancías a las fondas situadas generalmente a orillas y cruces de los caminos, teniendo allí un lugar de posada.
Sandra Giraldo

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